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10 de enero de 2005

Los Quierópidos ( Para Sacha )

Los Quierópidos son unos pequeños homínidos de cabeza grande, vocabulario limitado y piernas cortas. Poseen una tendencia irrefrenable a la ambición momentánea, fruto del estímulo visual, cualquiera sea éste. En especial, muestran interés por cualquier cosa que vean poseída por otro Quierópido.
Como característica principal, y coincidiendo con los Marquímodos, no consiguen los objetos de su deseo por sí mismos, sino que actúan sobre sus progenitores para que estos satisfagan la petición.
No obstante, a diferencia de los Marquímodos, que exigen que los medios para conseguir el objeto del deseo sean suministrados, el Quierópido exige que sea el progenitor quien lo consiga de forma directa.
Si el progenitor no satisface con prontitud el deseo expresado el Quierópido entra en fase de llanto, seguida de rabia y, en algunos casos, revolcones por el suelo con pataleo y emisión de gritos sobreagudos.
Pueden hacer esto durante horas sin cansarse.
Algunos han desarrollado la habilidad de llorar, moquear, ponerse rojos, sudar y hacerse caca, al mismo tiempo.
La mayoría de estos Quierópidos acaba evolucionando hacia Marquímodos.
Existe una variante más silenciosa y estable del Quierópido, pero tiende a hacer preguntas inquietantes tales como: Mamá, ¿Qué es sagrado?
Se recomienda precaución.

31 de diciembre de 2003

Despedida al 2003

Bueno bastardo, parece que te acabas.
Creo que será difícil olvidarte; me quitaste la ilusión con la que te empecé de un modo bastante ridículo, te llevaste a un buen amigo, me hiciste marcharme a cientos de kilómetros a lamerme las heridas y, casi acabándote, me arrancaste a mi madre.
Pero como no soy un tío rencoroso te diré que también he sabido sacar lo bueno de todas las perrerías que me has hecho.
He crecido mucho dentro de ti y he aprendido un montón de cosas; entre ellas que ni tú ni veintisiete como tú pueden hacerme hincar la rodilla en el suelo.
Sólo yo tengo ese privilegio y, de todos los que pasaron, has sido tú quién me ha hecho verlo.
Así que gracias por eso.
También he disfrutado dando conciertos, más que otros años, y la cosa sigue por ahí. Tu sucesor pinta bien en ese aspecto; creo que será un buen año.
La verdad es que me has tocado bastante los cojones pero, llegados a este punto, creo que te echaré de menos.
Más que echarte de menos digamos que siempre me acordaré de ti.
Por cabrón y por inolvidable, todo a la vez.
Con todas tus perrerías has marcado muchas diferencias en mí.
No sé si fue tu intención desde el principio o simplemente ha sido el prisma desde el que he mirado las cosas lo que ha obrado los cambios.
Tus últimos regalos han sido buenos, todo lo positivo acumulado al final.
Espero que el cabroncete al que das el relevo no me toque los huevos y me lo quite todo como hiciste tú, mamonazo.
Aún así, ten un buen viaje y pásalo bien, donde sea que vayan los años que se acaban.
Siempre te recordaré.
Nos vemos en el olvido, un día de estos.

5 de septiembre de 2003

Ha sido un poco triste

No escribo esto en casa.
Después os lo haré llegar, como siempre. Me gusta compartir cosas con vosotros.
Estoy en uno de esos lugares que evocan recuerdos, tengo varios repartidos por toda la ciudad.
Hace poco me enteré de que voy a perder uno de esos sitios.
Para siempre.
Doce años de vivencias que me serán más difíciles de evocar, por no tener acceso al lugar donde acontecieron.
Una vez, hace algunos meses, os escribí sobre un árbol en el que jugaba en mi infancia. El año pasado volví a él y me subí.
Entendí entonces que lo que lo había hecho especial durante mi niñez era el hecho de que ahora, en el presente, yo estaba ahí subido; adulto y mirando hacia atrás, sonriendo al niño que fui y dejando que él me sonriera.
El tiempo ocurre todo a la vez, aunque lo percibimos de forma lineal. Esto último es un secreto; olvidadlo.
La cosa es que visitar los lugares que evocan recuerdos es agradable para mí.
Y voy a perder uno de ellos.
La tienda es de dos amigos, allí me he comprado casi todos mis comics; los que me conocéis sabéis que son bastantes.
He tenido muchas charlas interesantes en ese lugar, cuando estudiaba diseño pasaba allí mis almuerzos y, como no, alguna que otra clase.
Allí he conocido a dos de los adultos más interesantes con los que la vida me ha obsequiado.
Durante el año que viví al lado tuve muchas mañanas muertas que utilicé para conversar con Carlos y Vicente. Mis dos libreros, mis dos amigos.
Recuerdo el primer día que estuve allí con Isabel, una chica con la que compartí dos años de este caos que me traigo entre manos, ya sabéis, esta vida.
Ese día fue importante y esa tienda jugó su papel. Quizá otro día os hable de eso.
Recuerdo mis conversaciones, interminables, con Vicente.
Interesantes momentos que brillan con más fuerza, grandes palmeras en un estruendoso castillo de fuegos artificiales. Diálogos que te tocan, que no están vacíos; que cambian cosas dentro de ti.
Y mis dibujos; hay una carpeta llena de dibujos míos allí, algunos muy viejos.
Estoy intentando pasar algo más de tiempo en esa tienda, dentro de poco no podré ir más.
Son los últimos besos, el último adiós, un jodido entierro; como queráis verlo.
Los momentos son muy importantes para mí. Cualquier cosa que me ayude a recordar tiene un especial valor para el tipejo que os escribe estas cosas.
Quiero recordarlo todo, en mi último momento, cuando brille con fuerza, arda y me consuma quiero que todos mis momentos estén conmigo.
Algunos los tenía allí, en esa tienda.
Y, la verdad, ha sido un poco triste tener que ir a recogerlos

18 de julio de 2003

Posteando desde Escocia

Aquí el café es horrible.
La taza puede tranquilamente pasar por uno de esos cuencos para la sopa; no es lo mejor del país, sin duda, pero la luz, el color y las gentes compensan el mal café.
Escocia es un sitio bonito, realmente bonito.
Se me acaba el retiro amigos, en un par de días estaré volando hacia mi país, otra vez.
Alejarse, en el tiempo y el espacio, otorga perspectiva sobre muchas cosas, doy fe.
También ayuda un poco el poder abrazarse con antiguos testigos del tiempo, árboles situados en lugares que todavía retienen el poder que en su día los druidas, a fuerza de sacrificios, le dieron.
Conocer personas que, en pocas semanas, pasan a formar parte de tu propia historia, de esas a las que el alma no les cabe en el cuerpo.
Descubrir unas cuantas cosas mas sobre ti, como si no tuvieras suficiente, como si no estuvieras harto de estar harto.
Sentarse en las ruinas, ver como el sol se pone y respirar.
Simplemente respirar.
Voy a echar de menos este jodido sitio; aun estoy aquí y ya lo extraño.
Me estaba acostumbrando a que la gente me diera los buenos días cuando entro a un lugar, a tener conversaciones de las de verdad con personas de verdad en un idioma que no es el mío, en un espacio que no es el mío pero que de ahora en adelante siempre estará conmigo.
Echare de menos a esos jodidos cabroncetes que me han hecho la vida un poco mas difícil, sobre todo los primeros días; mi grupo de adolescentes neuróticos favorito.
Con sus travesuras, sus conversaciones, sus lagrimas y sus secretos me han hecho comprender muchas cosas acerca de los miedos y las esperanzas que todos llevamos dentro.
Quizá hoy me despida del verde.
Me sentare en la hierba, entre los árboles que he aprendido a respetar y les diré adiós.
Les dejare un poco de mi pena, para que no me olviden, y me llevare un poco de la alegría que, sin merecerlo, me han regalado.
Echare de menos este sitio, incluso el café.

31 de mayo de 2003

Para Pablo, esté donde esté

A sus veintipocos era una criatura única, con sus cosas buenas y sus cosas malas, como todos; o un poco más.
No había tenido demasiada suerte en el colegio, no se adaptó a hacer lo que le pedían justamente en el momento que se lo pedían y durante el tiempo que se lo pedían.
Me contaba muchas veces como en parvulitos la profesora les dio a todos papeles blancos y cajas de lapiceros.
Él sacó inmediatamente los colores para pintar y la maestra le dijo que los guardara; eso le desconcertó.
Seguidamente la profesora les hizo abrir la caja de colores, el abrió la suya; después les hizo sacar los lápices y él pensó “a pintar tocan, colega” y se puso a la faena.
No quería que pintara, la muy puta, hasta que ella me lo ordenara, me decía.
Te controlan desde niño, tío.
En el instituto no le fue mucho mejor, entre otras cosas porque un tipo aficionado al deporte, que no fuma ni bebe y que es abiertamente contrario a las drogas -quizá incluso demasiado- no puede hacer buenas migas con los bravucones de patio, que haberlos los hay en todas partes, por desgracia.
El hecho de que le saltaran un par de dientes de una pedrada le ayudó a decidir que aquello de la educación no era lo suyo.
Crisis de ansiedad, depresiones, psicólogos, medicación.
Eso fue lo suyo durante algunos años.
Encontró en la música una vía de escape, una forma para cagarse en todo ese mundo de mierda que no le gustaba y que parecía no tenerle demasiada estima a él tampoco.
Así llegó hasta mí.
Gradualmente pasó de ser mi alumno a ser mi amigo.
Sus problemas de salud eran constantes, muchas veces anulaba su clase de canto en el último momento porque una juguetona crisis de ansiedad le había cortado la digestión.
Poco a poco fue compartiendo conmigo sus odios, que eran, en realidad, miedos.
Nunca lo traté como a un enfermo, fui su amigo y discutí con él sus ideas, tratando de que viera otros puntos de vista, haciendo de abogado del diablo en más de una ocasión.
He de decir que me siento particularmente orgulloso de su última etapa.
Sus fases depresivas habían remitido, ya no tenía ansiedad, dormía bien y podía leer.
Eso lo cambió.
Venía frecuentemente a casa a pedirme información sobre algún que otro sistema educativo alternativo, hablábamos de política, de relaciones humanas, de las dependencias emocionales, de la presión en general.
De lo bueno y lo malo de estar en esta casa de locos que llamamos mundo.
Hay momentos que uno se llevará a la tumba; se sabe en cuanto los has vivido.
Yo me llevaré, entre otras cosas, mi última conversación con él.
Recuerdo tenerlo sentado delante de mí, en el bar, con su mirada inquisitiva, un tanto desconfiada, analizando el entorno.
Tony —me dijo— Si nuestros padres han terminado siendo unos infelices, con su dinero, sus trabajos, su sofá y su tele, y todo ese vacío en el alma; si este sistema no funciona, si tenemos guerras, si sólo nos planteamos metas económicas en lugar de metas humanas, si no nos atrevemos a cambiar lo que no funciona porque somos cobardes y cómodos, si esta forma de vivir nos lleva a repetir los mismos errores una y otra vez” ¿por qué seguimos?, ¿por qué nuestros padres insisten en que vivamos según algo que a ellos no les ha servido?, ¿ por qué pensamos, tío, como banqueros?
Recuerdo mi respuesta.
Recuerdo que le dije que no debía angustiarse y que el plan de acción estaba claro.
En primer lugar entender porque no funcionan las cosas, donde están los fallos.
En segundo lugar, en caso de no poder presentar soluciones, hacer un análisis lo más minucioso posible de ellos.
En tercer lugar comunicarlo al mayor número de gente posible.
En cuarto lugar confiar estúpidamente en que la gente, una vez informada y con las demostraciones en la mano de que esto no nos lleva a ningún sitio, haga algo.
Lo estás haciendo bien, le dije, estás mirando al mundo que te rodea con una visión crítica y analítica, estás, pese a todos tus problemas, tratando de cambiar las cosas, de hacer un mundo mejor, aunque sea sobre el papel.
Estás vivo, joder.
Tenía una buena pila de libros de Chomsky para él, alguna buena edición del Tao, un poco de visión ácida de mano de Bierce, alguna sonrisa entre desgracias e inmundicias de mano de Reverte y Nart, visiones hilarantes del amor a cargo de Groucho y Woody, esa feroz mordacidad de Quevedo, esa vida dentro de la no vida de Bukowski, alguna biografía interesante de gente que cambio cosas sin darse cuenta.
Tantos libros que nunca podré dejarle.
Ahora, en su mejor época, con lo peor ya superado, mi buen amigo, mi alumno, la criatura única que compartió sus dudas, sus miedos y sus angustias conmigo, ya no está.
Terminó de escribir su obra, un legado brutalmente extenso de letras, escritos e ideas recopilados durante años y a través de varias fases a las que él mismo puso nombre.
La terminó y saltó por el balcón.
Sin rabia, sin llanto, estando más tranquilo que nunca, me dijo su madre.
Con tantas cosas por hacer, con todo un mundo que cambiar.
No sé donde estás, colega, no sé si hay más allá, mas acá o de que cojones va este rollo de estar vivo.
Me paso mucho tiempo buscando respuestas y la mayoría de ellas sólo plantean más preguntas.
Las cosas no son justas, eso tú y yo lo sabemos.
Este sitio es un poco más jodido sin ti, no sé durante cuanto tiempo te recordaré, pero quiero que sepas que me jode haberte querido tanto, que hayas sido tan especial para mi, haberme sentido tan orgulloso de verte salir del hoyo y no haberlo dicho en voz alta.
Me jode porque te has ido y no he podido darte ese abrazo que esperaba darte cuando llegaras al final del camino.
Me jode porque somos unos miserables, tú, yo y el resto; todos.
Me jode porque no cambiamos y porque vamos a seguir haciendolo así siempre.
Me jode porque tú lo sabías y yo sigo sabiéndolo.
Me jode porque te echo de menos.
Me jode porque todo esto no va a cambiar nada.
Estés donde estés, dales caña.

2 de abril de 2003

Hubieses podido ser un hombre respetable

Es curioso como las experiencias de otro pueden venirte como anillo al dedo.
Me he reido bastante, con esa risa cómplice, ya sabes lo que quiero decir; ha sido leyendo una biografía de Groucho Marx.
Contaba en un capítulo que, cuando era niño, había en su calle un chico al que todos creían predestinado para el triunfo.
Mejor aspecto, más perspicaz, inteligente y con capacidad de palabra.
Total, estando un día nuestro querido Groucho en un teatro le llega una tarjeta de su amigo de la infancia, él lo hace pasar al camerino.
Despues de los saludos y demás le pregunta por el espectaculo, vamos, que si le ha gustado y esas cosas.
Tras confesar que le ha resultado divertido nuestro joven triunfador pasa a explicar la admiración que siente por el intelecto del humorista y lo patético que le resulta ver a un hombre con ese potencial desperdiciando su vida entre bambalinas.
El tipo en cuestión, nuestro JASP del día, se había hecho abogado.
Groucho fue todo un caballero ( como él mismo apunta ) al escuchar impasible como su S.S -Supuesto Superior- le contaba que era el socio más joven de su bufete, y que estaba ganando cien dolares a la semana.
Fue un caballero por aguantar que le dijeran que no estaba haciendo lo correcto.
Claro que tambien lo fue por no contarle al individuo que él estaba ganando en aquel momento dos mil dolares semanales.
Marx se lo quitó de encima diciendole que reflexionaría sobre ello, sobre dejar el teatro y dedicarse a algo más respetuoso, honorable y dentro del camino de baldosas amarillas de lo seguro y lo establecido.
Como Dios manda, vamos.
Años más tarde volvieron a verse, el tipo insistió en que resultaba lamentable ver como su amigo saltaba ridiculamente en el escenario y hacía reir a desconocidos cuando podía estar perfectamente en un bufete, ejerciendo de abogado y, además, ganando doscientos semanales, como ganaba él ahora.
Supongo que la tentación económica del cargo no era muy atractiva para el hermano Marx, seguramente porque ganaba, saltando ridiculamente en el escenario y haciendo reir a desconocidos, unos seis mil semanales.
Esta vez Groucho afirmó que el ejemplo de poderío económico, la capacidad emprendedora, la fuerza de caracter, ese status increible, ese cuerpazo serrano, ese todo; Afirmó, como decía, que esta vez sí que lo había convencido, que iba a dejar el teatro y a ser un tipo en el buen camino.
Como nuestro abogado defensor de «las cosas son como son y no te salgas de ellas o te tendré que hacer una crítica constructiva, mal que me pese.»
Tardaron muchísimo más en verse, para cuando volvieron a hacerlo Los Hermanos Marx eran ya toda una institución en el mundo del cine y, como sabrán algunos aficionados, nuestro hombre del puro poseía dos Cadillacs.
Pues bien, eso no amedrentó en lo más mínimo a nuestro abogado, al contrario, este se mostró muy descontento porque su amigo no había seguido su consejo.
Nuestro heroe se lo tomó a broma y argumento que sí, que había dejado el teatro, total, ahora estaba en el cine.
El comentario final del abogado es tan bueno que no puedo hacer otra cosa diferente a copiarlo tal cual:
«Bueno, supongo que serás toda tu vida un payaso. Es una vergüenza. Hubieses podido ser un hombre respetable. Hubieras sido un magnífico abogado.»
Una vez escuchado esto Groucho paso a preguntarle que tal le iba a él, por cambiar de tema.
Nuestro poseedor de la verdad, la razón y el modo de vida correcto le contestó, orgulloso, que era uno de los socios principales y que en recompensa a una vida dentro de los límites de lo establecido y lo correctísimo, estaba ganando dieciocho mil.
El bueno de Groucho no le dijo que él también estaba ganando aproximadamente esa cifra; sólo que unas cincuenta y dos veces al año.
El capítulo se cierra con » Estoy convencido de que sigue pensando que mi vida ha sido un completo fracaso y la suya, un éxito.»
Con eso, y sin darle más importancia, el libro sigue; dejando atrás al gran triunfador.
Explicaré ahora porque dije al principio que me resultaba curioso como las experiencias de otro te pueden venir como anillo al dedo.
Lo dije porque me permite ilustrar la simple linea que habría compuesto este artículo si no me hubiese topado, de casualidad, con esta anecdota.
Resumo:
Dependiendo de quien los lance, algunos insultos pueden ser la señal más inequívoca de que estás en el buen camino.
Hey! es un artículo positivo, Pasad un buen día.
Music: Consider Me Gone – Sting.

27 de marzo de 2003

Diccionario útil

Metidos como estamos en plena escaramuza, se me ocurre transcribir aquí, para el lugareño habitual, unas cuantas entradas de mi diccionario favorito.
He copiado algunas de las que más me gustan, y he puesto en mayúsculas las entradas que considero interesantes debido al momento actual.
Quizá sean de utilidad para aclarar un par de conceptos:
Aborigenes: Personas de poca valía cuya presencia destruye la tierra de continentes recientemente descubiertos, si bien pronto dejan de destruirla para pasar a fertilizarla.
Abogado: Alguien especializado en zafarse de la ley.
Absurdo: Afirmación o creencia claramente encontrada con la opinión de uno mismo.
Accidente: Evento inevitable que tiene lugar por la acción de leyes naturales inmutables.
Admiración: Nuestro afable reconocimiento del parecido que otros muestran con nosotros mismos.
ALIANZA: En política internacional, dícese de la unión de dos ladrones cuyas manos están tan metidas en el bolsillo del otro que no pueden dedicarse a robar a un tercero cada uno por su cuenta.
Auténtico: Genuino, verdadero sin ninguna duda -en opinión de alguien
Autoestima: Una valoración erronea.
BATALLA: Una forma de soltar con los dientes un nudo político que no había forma de soltar con la lengua.
CA”?N: Instrumento empleado para corregir errores en la posición de las fronteras.
Cínico: Un sinvergüenza cuya visión defectuosa ve las cosas como son, no como debieran ser. De ahí la costumbre entre los escintios de sacarle los ojos al cínico para que viese mejor.
Cleptómano: Ladrón rico.
CONSERVADOR: Hombre de estado al que los males presentes le agradan y que por tanto difiere del liberal, quien desea sustituirlos por otros nuevos.
Convento: Lugar de retiro espiritual para aquellas mujeres que quieren tener mucho tiempo para meditar sobre el vicio de la holgazanería.
Cortesía: El tipo de hipocresía más aceptable.
CUARTEL: Residencia en la que los soldados disfrutan de una parte de eso que ellos se encargan de quitar a los demás.
CURA: Caballero que manifiesta ser dueño del camino más corto hasta el paraiso, y desea cobrar peaje por pasar por el mismo.
Debate: Metodo para demostrar a otros lo equivocados que están.
DEBER: Aquello que nos empuja sin cesar en busca de nuevos
beneficios, siguiendo el camino de nuestros deseos.
Decidir: Sucumbir a la preponderancia de una serie de influencias frente a otras diferentes.
Degradación: Uno de los estadios de avance moral y social desde el mundo privado a la actividad política.
DEMAGOGO: Un rival político.
Desprecio: El sentimiento de un hombre o mujer prudente hacia un enemigo que resulta demasiado poderoso como para enfrentarse a él sin riesgo.
DICTADOR: El jefe de una nación que prefiere la pestilencia del despotismo a la plaga de la anarquía.
DIFAMAR: Mentir acerca de otro. Decir la verdad acerca de otro.
DIPLOMACIA: El arte patriotico de mentir en favor de la propia nación.
DIPUTADO: En política nacional, miembro de la Cámara Baja en este mundo, y que no tiene posibilidad alguna de ser ascendido en el otro.
Distancia: Lo único que los ricos dan de buena gana a los pobres para que sea suya y la guarden.
EDUCACIÓN: Aquello que muestra a los listos y oculta a los tontos su deficiente entendimiento.
Egoísta: Persona de mal gusto que se interesa más por sí misma que por mi.
Engreimiento: Respeto a sí mismo en alguien que nos cae mal.
Espalda: Esa parte del cuerpo de tus amigos que tienes el privilegio de ver cuando te sale algo mal.
EXPULSIÓN: Un remedio generalmente aceptado contra la locuacidad. También se emplea muy a menudo contra casos de extrema pobreza.
FE: Creencia sin evidencia alguna, en lo que dice alguien que habla sin conocimiento, de cosas sin parangón.
Felicitación: La cortesia de la envidia.
FRONTERA: En geografía política, una línea imaginaria entre dos naciones que separa los derechos imaginarios en una de ellas de los derechos imaginarios en la otra.
Futuro: Ese periodo de tiempo en el que nuestros negocios prosperan, nuestros amigos nos son fieles y nuestra felicidad está asegurada.
HISTORIA: Relato, predominantemente falso, de hechos mayormente triviales que ocurren debido a gobernantes generalmente deshonestos y soldados en su mayoría estúpidos.
Historiador: Un cotilla de via ancha.
IDIOTA: Miembro de una tribu grande y poderosa cuya influencia en los asuntos humanos ha sido siempre preponderante y dominante. La actividad del estúpido no se limita a ningún campo del pensamiento o acción en especial, sino que «lo controla y regula todo». Siempre tiene la última palabra y sus decisiones son inapelables. Él impone las modas de opinión y gusto, dicta los límites de la expresión oral y circunscribe las conductas poniéndoles una fecha límite.
Imbecilidad: Un tipo de inspiración divina, o fuego sagrado que afecta a los críticos acerbos de este diccionario.
Inconveniente: No calculado para beneficiar a los intereses de uno.
Incrédulo: Tu irreverencia hacia mi divinidad.
Indefenso: incapaz de atacar.
INFIEL: En Nueva York, alguien que no cree en la religión cristiana; en Constantinopla, alguien que sí cree en ella.
INHUMANIDAD: Uno de los rasgos distintivos y característicos de la humanidad.
Jurado: Cierto numero de personas designadas por un tribunal para ayudar a los abogados a impedir que la ley degenere en justicia.
JUSTICIA: Un artículo que, en una condición más o menos adulterada, el estado vende a los ciudadanos como recompensa por su lealtad, sus impuestos y sus servicios personales.
Lamentable: Estado en el que acaba un ponente o enemigo tras una confrontación imaginaria con uno mismo.
LIBERTAD: Uno de los bienes más preciados de la imaginación.
Mentiroso: Abogado sin un caso especifico entre manos.
MORAL: Que respeta una serie de importantes valores locales y cambiantes. Que muestra la virtud de una conveniencia muy generalizada.
Odio: sentimiento apropiado en presencia de la superioridad de otra persona.
ORATORIA: Una conspiración entre la palabra y la acción para engañar al entendimiento humano.Una tiranía suavizada por la taquigrafía.
PATRIOTA: Alguien para quien los intereses de una parte son más importantes que los de todos.Aquel a quien engañan los políticos y se convierte en instrumento de
conquistadores.
PATRIOTISMO: Basura combustible utilizable por cualquiera que tenga la ambición de iluminar su propio nombre.
En el famoso diccionario del Dr.Johnson, el patriotismo es definido como «el último refugio de un sinvergüenza».Con todos mis respetos hacia este lexicógrafo, muy culto
pero parco en agudeza, me atrevería a decir que es el primero.
PAZ: En asuntos internacionales, un periodo de continuos engaños entre dos épocas de guerra.
PERDIGONADA: Argumento que el futuro anda preparando para responder a las reivindicaciones del socialismo americano.
Piratería: El comercio sin sus estúpidas regulaciones, exactamente como Dios lo creó en un principio.
Policía: Fuerza armada dedicada a la protección contra el crimen y la participación en él.
POLÍTICA: Un conflicto de intereses que se enmascara como una discusión de principios.La dirección de asuntos públicos para obtener beneficios privados.
PRESIDENTE: La figura más importante en un grupo pequeño de hombres de quienes ( y sólo de quienes ) se sabe con certeza que muchos de sus compatriotas no querían que
ninguno de ellos llegara a presidente.
PRINCIPIO: Algo que mucha gente confunde con el interés propio.
Razón: Propensa al prejuicio
Rebelde: Defensor de un nuevo tipo de mal gobierno que ha fracasado en su intento de implantarlo.
RECONSIDERAR: Buscar justificación para una decisión que ya se ha tomado.
Rumor: El arma favorita del asesino de personalidades
Sin amigos: Alguien sin favores que poder conceder.Desprovisto de fortuna alguna.Adicto a decir la verdad y al sentido común.
Sincero: Tonto y analfabeto.
Superar: Crearse un enemigo.
UNA VEZ: Suficiente.
VOTO: El instrumento y símbolo del poder que un hombre libre tiene para convertirse en un idiota y destrozar su país.
Pues nada, eso es todo por ahora.
Fuente: Diccionario del Diablo de Ambrose Bierce.
Music: Die, Die, My Darling – Metallica.

19 de febrero de 2003

Sobre todo los martes

Es un tipo no demasiado mayor, de pelo cano; un poco calvo y de nariz afilada, un tanto aguileña.
Trabaja en un bar cercano a mi casa, donde suelo tomar café después de pasarme algunas horas con mis músicos
tratando de que las cosas suenen como han de sonar.
Normalmente los martes.
Supuestamente mi día libre; tiene cojones el asunto.
En fin, les estaba hablando de EL PROFESIONAL, así, con mayúsculas.
Ya sé que está de moda, con los tiempos que corren, mirar por encima del hombro a cualquiera que no tenga tropecientos ochenta y dos títulos y doscientos cuarenta y ocho
mil masters, a ser posible en el extranjero.
O del universo.
Pero es que el tipo me tiene absolutamente fascinado.
Desde mi segundo café con leche en ese local siempre me lo trae con dos de azúcar; como suelo tomarlo.
Cuando me acerco a la barra, con prisa y de camino al trabajo, para comprar un bote de Coca-cola… él ya lo tiene en la mano.
Y no sólo eso.
Le he visto observar atentamente las obras en el exterior sin cambiar el gesto, conoce lo que toman las dos o tres personas que casí siempre me acompañan y supongo que así
ocurrirá con el resto de clientes.
Es agradable no ser atendido por esos que hacen el trabajo a regañadientes, que están ahí porque sus sueños de convertirse en el proximo súper-ejecutivo molón se
vinieron al traste; esos que se tragaron lo del JASP.
Sin saber que realmente JASP significa Joven Aunque Siempre Puteado.
Así que, como iba diciendo, a uno le gusta encontrarse con un PROFESIONAL, de esos que saben que su trabajo no sólo es digno, si no que es importante.
Sin ser zalamero, sin intercambiar bromas, sin caer en el colegueo fácil o en la grosería de esos para los que poner un café es rebajarse.
Un tipo serio, pero no seco, que hace bien su trabajo.
Ya lo he dicho: un PROFESIONAL
Ante esto no puedo evitar pensar quién nos hará sentir así cuando todos seamos abogados, ingenieros, arquitectos, informáticos y demás.
Quién nos mirará desde el otro lado de la barra y nos dirá:
Un café con leche con dos de azúcar, ¿verdad?
Haciéndonos sentir cómodos.
Sobre todo los martes.
Music: My favourite Things – John Coltrane

11 de febrero de 2003

Y los quería todos, el muy mamón

Y los quería todos, el muy mamón.
Si bien la capacidad de asombro puede considerarse casi infinita, en el ser humano, la capacidad de asombrar no se queda muy atrás.
Sobre todo en los más pequeños.
Uno recuerda sus mañanas de Sábado, en la infancia.
Me levantaba para ver aquel programa donde unos duendes ( electrónicos, eso sí ) te contaban cosas y entre sketch y sketch te echabas unas risas.
También había un tal Kiko Veneno por ahí cantándote lo horrible que era tener que mirar el horóscopo en el kiosko de al lado.
Todo por culpa de un electroduende malvado.
Tralarí.
Las tardes, entre semana, también tenían su cosa.
Un puercoespín, con la mirada fija, que andaba siempre desnudo por ahí viviendo aventuras en su barrio, con su casita verde y todo.
Aquel entrañable Super Coco, con la Jaca Paca; un vampiro obsesionado con la contabilidad, Epi y Blas ( quizá una de las primeras parejas de hecho que conocimos en
nuestra más temprana edad ), los Fraguel – estos eran los domingos, si no recuerdo mal – la Cometa Blanca, el Kiosko, 3-2-1 contacto, el Comando G, Belfy y su colega, la
Pequeña Memole, David el Gnomo, los Mosqueperros, La vuelta al mundo de Willy Fogg y un largo etc.
Sin ir más lejos; los payasos de la tele.
Aquello sí que era GENIAL.
«¿¡¡¡Cómo están ustedeeees!!!?»
«¡¡¡Jugando a la Playstation!!!» le contestarían ahora a esos pobres tipos que sólo trataban de arrancarnos una sonrisa.
O dos.
El caso es que los niños antes, fíjese, teníamos nuestra propia cultura.
Incluso teníamos música hecha para nosotros y, en ocasiones, por chavales de nuestra edad.
Está claro que luego uno se hizo mayor y descubrió que la mayoría de sus ídolos y educadores eran trozos de trapo con manos metidas en el culo, dándoles vida.
Pero no me negarán que la cosa tenía su encanto.
Uno recuerda a Enrique y Ana ( cómo degeneran las cosas, ahora que lo pienso ), Parchís y a todos aquellos semilactantes cantando pueriles cancioncitas que conformaron la
banda sonora de los primeros años de nuestra vida y se le dibuja una estupida sonrisilla en la cara.
Pero claro, las cosas cambian.
Ahora los niños que cantan ( que graban discos sería mas correcto, por que lo que es cantar, no cantan mucho ) hacen Bakalao, punchi punchi.
O Dance, que suena más bonito.
En esas estamos:
Con Desi, de nueve añitos, escuchando a las Spice Girls, como su hermanita de diecisiete, cantando por la calle «If you wanna be my lover», con sus
zapatillas de deporte, su pantalón de chándal rojo con rayitas blancas, su abrigo de vestir bien ( por aquello del contraste ) y con más hierros en la cabeza que en un desguace.
Con su tanga, que no falte.
Vicentín organizando orgías de destrucción masiva en su casa, con sus amiguitos de catequesis, jugando al Counter Strike, al Quake y a la madre que los trajo.
A ver quien hace el tiro más limpio, quien apuñala por la espalda a quien con más sigilo y quien saca más puntos, eso sí, con mucha deportividad.
Cuando uno ve a los Teletubbies, que son como una especie de versión lobotomizada de los Osos Amorosos, sólo puede desear tener un bazooka en las manos y a unos cuantos tipos
de esos que programan la parrilla televisiva delante.
Lo mejor son esos niños de trece años que se acercan a tí balanceando sus hombros, con su gorra del revés ( con el cerebro en off ) y te sueltan lo de :
«Tío, ¿ llevas papel ?» así, con voz de malote.
Me encanta, la verdad.
Me gusta la «cultura» que tienen los chavales de hoy.
Adoro que no exista diferencia entre los programas y la música que consume una chica de veinte años y su hermana de once.
Estoy que no quepo en mí mismo ante la visión de esos ciudadanos que mañana, dicen, serán el futuro.
Porque no me dirán que no tiene su cosa encontrarse con un niño y su papá en la tienda, comprando cromos y figuritas del pollo marciano ese, el Pikachu.
Observar al tierno infante exigiendo, con la energía que sólo los más pequeños pueden desarrollar, que su progenitor se los compre todos.
«Hazte con todos!!» repite el niño entusiasmado.
Como un mantra que mata todo lo que hay de niño en él y lo sustituye por un afán de acumular pokemones.
Tócate los cojones.
Y los quería todos, el muy mamón.
Music: Ain’t No Sunshine – Dave Sanborn.

6 de febrero de 2003

Algo que he encontrado

Aquí os dejo algo que he encontrado :
«Primero vinieron por los comunistas,
pero como yo no era comunista
no alcé la voz.
Luego vinieron por los socialistas y los sindicalistas,
pero como yo no era ninguna de las dos cosas,
tampoco alcé la voz.
Después vinieron por los judíos,
y como yo no soy judío,
tampoco alcé la voz.
Y cuando vinieron por mi,
ya no quedaba nadie que alzara la voz
para defenderme.»
Martin Niemöller
Y eso es todo amigos, mañana más.
Music: When the Angels Fall – Sting