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23 de febrero de 2004

A tragar

No estamos bien de la cabeza.
Algo está fallando cuando tenemos todos los datos y somos incapaces de juntarlos.
Algunos trabajadores de los medios de comunicación están luchando para poder seguir siendo eso, medios de comunicación. Periodistas, todavía honrados, quieren informar sin deformar.
Todo esto ocurre en nuestras narices mientras miramos, ajenos, como si no fuese con nosotros.
En la guerra de Irak, en la que la mayoría de la población se manifestó en contra “sí, nueve décimas partes son mayoría, lo siento-, hubo un sesenta y ocho por ciento de cobertura mediática a los grupos que apoyaban el conflicto.
Los periodistas protestan por ello.
Se te vendió la impresión de que esa mayoría que no quería meterse en los tejemanejes personales del santón yanki no era tan mayoritaria.
Te lo tragaste.
El presidente, el nuestro, dijo que tenía pruebas irrefutables de que la intervención militar en Irak era justa y necesaria. Se le olvido, al pobrecillo, que en una democracia el presidente está para representar a la mayoría de su pueblo, no para mandar sobre ella. Pero bueno, es comprensible, tenemos muy poca cultura democrática. Quizá por eso se pueden montar esas fiestas de verborrea vacía sin que la oposición tenga derecho a réplica. Cosas del poder. Todavía hay quien piensa que democracia es votar una vez cada cuatro años. No olvidemos que los que mandan saben de estas cosas y sólo han soltado las riendas durante unos añitos ya que, si miras bien, te darás cuenta de quienes eran los que cortaban el bacalao en la dictadura y dónde están ahora sus hijos y nietos, por poner un ejemplo. En cuanto a las famosas pruebas, en fin, nadie te las ha mostrado y nadie te ha pedido disculpas.
Nadie te ha pedido perdón por mentirte.
Te lo tragaste.
A nivel mundial, por salir un poco de casa, la mentira es más que obvia.
Los protectores de la paz dicen, abiertamente, que el derecho a traer la armonía al globo, así con su particular estilo, les viene concedido directamente por Dios.
Eso al Opus Dei le ha debido de encantar; no olvides que, en este país, son una autentica fuerza viva y que, aunque insistas en separarlos de la iglesia, hoy por hoy son lo mismo.
Estamos de acuerdo, existen sectores progresistas en esto de la iglesia; totalmente de acuerdo. Desgraciadamente están pegando tiros en alguna selva tratando de proteger a pobladitos de veinte o treinta personas de las guerrillas, la mayoría de ellas armadas por los yankis, mientras que los sectores más conservadores, antiguos y venerables, los de la mujer a la cocina y nada de pasarlo bien al follar, están en la cumbre del poder.
Dentro de la Santa Madre Iglesia Católica. Esa en la que rezas.
Ahí, justo ahí, está el Opus Dei. Todo lo demás es no querer ver lo evidente.
No me hará falta recordarte que al general patas cortas lo llevaban bajo palio, ni que hace unos pocos siglos Rey y títere del poder religioso eran sinónimos.
Esto, en el fondo, es una vuelta a los orígenes; y si te pica, te rascas.
No se puede esperar menos de una entidad que, al igual que EEUU, no ha firmado la declaración de derechos humanos.
La guerra, los recortes del presupuesto en las áreas más necesitadas y el aumento en defensa, la expansión por la vía militar del imperio yanki y todo esto que vivimos debe ser lo que El Altísimo quiere para el mundo, si hacemos caso a Bush que, además, según declaraciones oficiales, habla con Él.
Pero ahí te tienes, pensando que eso tampoco va contigo mientras te suben la vivienda otro diecisiete por ciento, aquí, en tus narices. Se cargan a pasos agigantados la educación laica, te llenan las calles de niñas de diecipocos años educadas religiosamente que, pese a no haber visto un calzoncillo caer al suelo en su vida, son auténticos inventarios andantes del miedo y el prejuicio sexual. Convierten el mundo laboral en un sálvese quien pueda, cada vez más lejos del modelo propuesto por la constitución, esa que tanto dicen respetar; te manipulan, te mienten y deforman la realidad en tu cara. ¿Adivinas qué haces tú?
Te lo tragas.
Ya no se esconden para mentirte, lo hacen de forma descarada. Saben que no harás nada. Saben que no eres capaz de reconocer a un cojo, por mucho que se balancee.
Juegan con la ventaja de que no eres consciente de tu propia ignorancia.
Así que, como decía antes, un grupo de periodistas intenta que la información vuelva a ser digna, un medio para mantenerse al día de lo que realmente ocurre.
La queja es, en concreto, que la imagen que venden los medios no refleja la realidad social.
Así de claro.
Los despidos obviamente, vienen, uno detrás de otro, se consigue hacer un poco de ruido; y poco más.
Tienen la batalla perdida porque a ti te da igual, el ruido quiero decir; eres un sordo en potencia.
En marzo habrá elecciones y, seguramente, el partido en el poder, esa derecha que manda, los mismos que desoyeron la voz de la mayoría de sus “representados” y nos metieron en un conflicto que nos ha convertido en la vergüenza de Europa, esa misma, ganará.
No hay opción, todos los socialistas son unos ladrones. De eso no le cabe duda al españolito de a pie. No hicieron nada bueno, ni aumentaron considerablemente los derechos de la mujer ni buscaron una política de igualdad social, que va, sólo se dedicaron a robar. Si te fijas bien se les ve la marca del antifaz y el hueco en la chepa para la bolsa del tesoro.
Mi tesoro, que diría Gollum.
Ellos, la derecha, no roban; redirigen el capital, que es más fashion.
Cuando un concejal de derechas hace algo reprochable, no sé, meterle mano a la secretaria, subirse el sueldo by the face, mentir en los medios, cualquier cosa, elige una al azar, que hay varias, aunque no les hayan dado tanta cobertura, no pasa nada.
Porque no es la derecha la que comete la falta, no, es sólo ese concejal.
Es como, por ejemplo, cuando descubren que algún cura ha abusado de menores, o encuentran cadáveres de niños enterrados en algún convento. En más de uno. No es que la Iglesia, al hacer que sus pastores eliminen de su actividad diaria una cosa tan poco natural, sana y tan poco dictada por la genética como es el sexo, sea una máquina de crear individuos reprimidos que desvían su conducta. No, no es eso, pese a lo que digan los psicólogos sobre la represión de los instintos naturales y las neurosis y desviaciones que ello conlleva. Es, simplemente que los tipos les salen rana, vamos, que no es culpa de ellos.
Mala suerte.
Tampoco lo fueron las hogueras, la eliminación sistemática de todos los matriarcados y el aplastamiento de todo aquel que no se convirtiese, por huevos, a esta fe tan molona que, por cierto, los populares profesan.
No, esos fueron unos pocos, en general son buena gente.
Gente de Dios.
Obviamente, te lo tragas.
Así que ahora, cuando la iglesia te suelta que, claro, que todos los problemas que tiene la mujer hoy día vienen por su incorporación al mundo laboral que, a su vez, vino muy impulsada por la famosa liberación sexual de los sesenta, en fin, no te queda más remedio que aceptar que tienen razón, las mujeres tenían que haberse quedado en la cocina y pariendo hijos, vamos. El hombre a trabajar y la mujer a servir, como ha sido siempre.
Y se quedan tan frescos.
Luego uno mira un poquito y ve lo enraizada que está esta derecha con la religión.
Porque son buena gente, todos, menos esos que se desmandan; las excepciones. Gente como Dios manda, que hace lo que debe en nombre del señor; independientemente de que estés o no estés de acuerdo. A la guerra, a la subida de la vivienda, a la educación anti-proletaria, a la privatización, al chupeteo de culos en La Casa Blanca y al mamoneo general del país me remito.
Y tú, colega, te lo tragas.
Con lo indispensable que resulta la separación de poderes y mantenerlos alejados de la influencia religiosa y nosotros caminando para atrás.
Vivir para ver.
Así que cuando lleguen las elecciones y vea que, como mucho, estos mendas pierden unos cuantos escaños me diré a mi mismo que bueno, que vale, que por lo menos ha habido un par de personas que han sabido sumar dos y dos y les ha dado cuatro.
Cómo a mí.
El resto, a tragar. A fin de cuentas sarna con gusto no pica y, como dijo aquel, tenemos justo lo que nos merecemos.
Amén.

8 de mayo de 2003

Con ese rostro de cemento armado que da gusto verlo

Yo alucino en colores, amigos.
Ahora nos cuentan que eso del no a la guerra ha sido cosa de los “comunistas”-cuanto tiempo sin escuchar esto-y esos que salieron a la calle por motu propio, sintiéndose indignados porque su gobernante, desoyendo su voz, hacía lo que quería (bueno, lo que quería el de la guerra santa desde la casa blanca), van y se lo creen.
Vamos, que los rojos (diabólicos, con cuernos y que comen bebés, como decían los curas a la gente en tiempos de Franco) han venido a nuestras casas a convencernos para romper la cohesión de esta gran España unida.
Nos justifica el pollo Aznar todo el tinglado con la inclusión como alias de ETA de grupos como Batasuna en la lista internacional de terroristas.
Para que el español vea que algunos viajes valen la pena, nos dice el amigo.
Con ese rostro de cemento armado que da gusto verlo.
Pobres de nosotros, manipulados e ignorantes, que hemos ido contra la decisión de apoyar el ataque descarado, por la jeta y sin pruebas-¿Dónde están esas armas?-que el imperio Americano ha lanzado sobre un enemigo poderosísimo, doce años de embargos y ataques lo hacen a uno la hostia de poderoso, que amenazaba su libertad.
Si es que somos unos desalmados, joder.
Han sido ellos, los rojos, los comunistas, ese mal universal, esos que apoyan las ejecuciones cometidas por Fidel.
(No vamos a decir nada de las ejecuciones de la democracia americana ni de bahía de Guantánamo, ni de todas las guerras montadas por los USA el siglo pasado, no sea que se nos estropee la fiesta de la ironía que nos estamos montando, amigos)
Nosotros, a fin de cuentas, somos tan sólo unas pobres victimas, sin juicio ni cultura -de esto último se está encargando divinamente ese sistema educativo anti-proletariado que a mi personalmente me hace el culo agua- somos tan tontos y nuestros lideres son tan conscientes de ello que en un ejercicio de suprema caridad cristiana, de conciencia histórica, universal, casi divina, de Justicia, así, con mayúscula, deciden por nosotros.
Miedo me da ver como van a operar contra esos que nos han comido el coco, que nos han hecho capaces de indignarnos porque nuestro dirigente haga lo que le salga de las mismísimas pasas arrugadas que esconde en el calzón, esos que han venido todas las noches durante semanas a nuestras casas y nos han obligado, a punta de pistola, a pegar cacerolazos, a gritar desde el balcón que queremos una democracia, esos que nos amenazaron con la muerte si no gritábamos no a la guerra día si y día no en multitudinarias manifestaciones; lo justo ante estos hechos será que incluyan al PSOE y a IU en esa lista de terroristas internacionales, digo yo.
Menos mal que queda gente con criterio, como el pollo Aznar, para devolvernos el sentido común, la vergüenza, el sentido de la realidad y la verdad absoluta e indiscutible que mueve su corazoncito de Español.
Al final, cachondeos aparte, a uno sólo le queda reconocer que lo que dijo aquel infame asalariado de Hitler, ya saben, aquello de que una mentira muchas veces repetida acaba siendo una verdad, es por desgracia una realidad bastante evidente.
Ahora veremos como se nos da en las urnas.
No sé si será por cierto escepticismo genético, pero me da a mí que con el tiempo se demostrará que tenemos justo el tipo de gobernante que nos merecemos.
De esos con los que no sabe uno si reír o llorar.

7 de mayo de 2003

Algo extraño ocurre en los libros de texto cuando un país domina a otro

En el fondo todo es la misma mierda, amigos.
Aquí les dejo una carta que me ha parecido bastante interesante; por su contenido y su remitente.
Se trata de una ciudadana de Estados Unidos que vivió en la Checoslovaquia comunista.
Disfrutenla:
Presidente Bush:
Hace veinte años yo vivía en la Checoslovaquia comunista. Para enterarme de las noticias, mejor que de propaganda y mentiras, solía escuchar La Voz de América, secretamente, en medio de la noche. Ahora soy ciudadana de los Estados Unidos de América y estoy muy orgullosa de ello. Y estoy horrorizada viendo lo que le está pasando a este gran país bajo su liderazgo.
Para enterarme cada día de las noticias, en vez de propaganda y desinformación, escucho la radio independiente y me pregunto cuánto tiempo pasará antes de que tenga que hacerlo secretamente, en medio de la noche, otra vez. ¿No es irónico, señor Presidente, que esté ahora en América escuchando La Voz de América?
En Checoslovaquia, según lo recuerdo, teníamos libertad de expresión, pero la vida se complicaba mucho después de expresarnos. Por eso, siempre que escucho el eslogan «Quien no está con nosotros está contra nosotros», que ha llegado a ser tan popular en los últimos meses, me dan escalofríos. La implícita y temida continuación de esa cita era «nosotros les trataremos como se merecen».
Con la adopción de la llamada Patriot Act, legislación que se supone nos protege, y ahora con la introducción de la Patriot Act II, veo que nuestras libertades civiles empiezan a esfumarse. Por favor, señor Presidente, demuestre que mis temores son infundados. Porque todo esto me recuerda demasiado al pasado. Aquéllos campos de minas y vallas de alto voltaje estaban también allí para protegernos de los enemigos extranjeros. Tuve mis dudas entonces, igual que las tengo ahora.
Señor Presidente, aprecio y admiro su compromiso religioso, pero, por favor, guárdeselo para usted. La religión tiene un alto potencial para convertir a un ser humano decente en otro mejor. Pero los resultados del fanatismo, y su abuso, están aún demasiado frescos en nuestras memorias. Es posible que esté equivocada, pero realmente pienso que los fanáticos cristianos son tan peligrosos como los (fanáticos) islámicos.
Señor Presidente, por favor, no actúe como si nosotros fuéramos la última generación de seres humanos sobre la Tierra y usted tuviera la autorización de Dios para destruirla. No tengo hijos propios, pero mi preocupación fundamental, y objeto de mi vida, es dejar este planeta habitable para los suyos.
Sinceramente
Jarmila Temelova
PS.- Ahora que la guerra en Iraq está casi acabada, por favor asegúrese de que esta historia no se vuelva a repetir. Algo extraño ocurre en los libros de texto cuando un país domina a otro.

5 de mayo de 2003

Los muy subnormales

Se les ha presentado una pequeña incongruencia moral a los defensores de la libertad.
Me refiero a esos que acusaron a los pacifistas de demagogos, de poco patriotas, de ideólogos baratos, estúpidos y pseudo-idealistas que no han aprendido a lamer botas mientras las tienen en el cuello.
Sintiéndose con ese gesto, parte del pisotón.
Porque resulta que, tachán, esos mismos que bendicen la intervención de Estados Unidos en este saqueo internacional que nos ha dejado el globo hecho unos zorros en muchísimos niveles que se irán apreciando con el paso del tiempo, son muy buena gente en el fondo y están, por supuesto, contra la masacre llevada a cabo por los nazis bajo el mandato de Hitler.
Incluso alguno te cuenta, con ojos llorosos, que su abuelo era polaco y sufrió ese horror en sus propias carnes.
Pero, fíjese usted, ironías del destino, ¡alejop!, el abuelito de Bush tuvo algún que otro problemilla bastante sonado en su época por financiar a los nazis.
Tralarí.
Resulta que la fortuna de la respetable familia viene de eso, de ser, aparte de tejanos, fundamentalistas cristianos, derechistas ultra-conservadores, racistas, abiertamente machistas y aficionados a quemar gente en la silla eléctrica (preferiblemente negros.) simpatizantes de los nazis.
Lo suficientemente simpatizantes como para pagarles la fiesta.
Aquí es donde yo me pego el gustazo y les cierro la boca:
Porque allá por el octubre de 1942 el gobierno ordenó que se confiscara la Unión Ranking Corporation y otras empresas que estaban dando apoyo a los nazis.
Apoyo en este contexto se corresponde con financiación, amigos.
La mayoría de esas empresas tenían como propietario o socio al señor Prescott Bush, abuelito de nuestro querido Bush, ese iluminado defensor de las libertades.
Por otra parte el papá de este entrañable abuelito era un Guerrero de Dios que, paradójicamente, se codeaba con afiliados al partido nacionalsocialista alemán.
Y también tuvo sus más y sus menos por eso.
Samuel Bush se llamaba el angelito.
Vamos, resumiendo el asunto:
Nuestros amigotes, esos que nos critican por poner el grito en el cielo cuando los Estados Unidos de América ponen a la democracia boca abajo y la joden a placer, raca, raca; ellos que tan convencidos se sienten de estar en “el lado del bien” y que con tan poca vergüenza se atreven a indignarse por el uso del sentido común, recurriendo a la burla y a la bravata, la mayoría de veces fuera de sus posibilidades, se encuentran, de repente, con que están apoyando la política imperialista de un tipo cuya fortuna familiar viene de la financiación a los Nazis.
Por no mencionar otra serie de desfalcos y estafas, también documentadas.
Dejado totalmente de lado la copia descarada que el de la santa cruzada está haciendo de más de uno de los movimientos estratégicos de aquel asesino del bigote.
Están nuestro amigotes, como les decía, Apoyando, alardeando y defendiendo al que permitió, con sus dineritos, que media humanidad se las pasara putas.
Es una lástima que los que apoyan al amigo Bush no se puedan refugiar en las acusaciones de demagogia barata, en las amenazas de si tuviera tiempo desmontaría todos tus argumentos o en el simple, estúpido, pero valido para algunas mentes, recurso del eso es mentira, colega; una pena porque, desgraciadamente para ellos, existe amplia documentación y condenas a la familia Bush por estas cuestiones.
De mano de Franklin Delano Roosevelt, por citar sólo a uno de los que le dieron para el pelo a la familia de marras.
Ahora sólo les queda apechugar, cada uno con lo suyo, y aguantar el tipo.
Manteniéndose en su postura antes que reconocer su error, recurriendo a la descalificación personal para tapar esa vergonzosa falta de argumentos, motivos y razones, no vaya a ser que aprendan algo de historia, de justicia, de agravios comparativos y de errores repetidos.
Los muy subnormales.

23 de abril de 2003

Mientras desayuno

Un día de estos moriré atragantado mientras desayuno.
Porque si normalmente la cosa tiene cojones, hay días en las que el universo se luce y se te queda cara de imbécil con lo que lees.
No les voy a engañar, que hay confianza; mi sentido crítico está que roza el puro pánico en vista de lo que se nos viene encima.
Preguntándose si va a poder con toda la falta de vergüenza, la demagogia, la charlatanería barata y el insulto a la inteligencia del españolito medio que toda campaña electoral supone; Por ambas partes, no vayan a pensar que uno se chupa el dedo.
Los unos diciendo que España va bien, cuando ha quedado sobradamente demostrado que aquí tenemos de todo menos democracia.
Claro que para algunos la democracia es poder elegir quien va a estar dándole por el culo, así a lo vivo, sin vaselina ni nada, durante cuatro años.
Así que a esos les parece de lo más normal que el gobierno, en lugar de representar al ciudadano como es su deber, vaya contra los intereses de este.
De un noventa por ciento del total de esta juerga continua que llaman España.
Y olé.
Los otros apropiándose de la indignación popular para hacer campaña nos dicen, como si nos descubrieran América, que los del PP son fascistas; gran descubrimiento el tuyo, chiquitín.
Pero dinos algo que los que aún leemos y sumamos dos y dos no sepamos ya.
Si lo piensan bien es de lo más normal, a fin de cuentas son todos miembros de una casta de hijos de puta de primer orden; políticos, para que nos vamos a engañar.
Así que, como les decía al principio, ando un poco tenso con eso de saberme expuesto a una de las mayores exhibiciones de hijoputismo presuntamente ilustrado que se ha vivido en los últimos años.
Aunque lo que realmente me tensa es saber que va a haber más y que, cuando empiece el mogollón, esto va a ser una competición donde el argumento básico es tan simple como “tú eres más cabrón que yo y además, ateo”
O el gran favorito: “tú no tienes programa político”; Todo un clásico.
La cosa está en que sea como sea, al que se equivoca hay que amonestarlo duramente, en las urnas, quitándole la mano de nuestros huevos.
Si lo hicimos una vez, con unos, lo más justo es hacerlo otra vez, con los otros.
Eso sí, sin soñar ni por un momento que los que vengan, sean quienes sean, no nos van a retorcer los cojoncillos; con buena fe y todo eso.
El caso es que a mí, los desayunos me los están fastidiando con todo este asunto.
Porque uno se baja al bar, se pide su café con leche y abre, acojonado, ya les digo, el diario de marras.
En fin, un drama esto de no dejar que piensen por ti y ser aficionado a esa cosa que por ahí llaman historia, a buscar verdades, al dame el dato y yo me formaré mi propia opinión, que la comida me gusta masticarla con mis propios dientes.
Un drama porque, como les decía antes, un día de estos me dará un pasmo mientras desayuno.
Supongo que, si alguien ronda cerca en aquel momento, podrá contar como vio al joven caer de su silla, echando espuma por la boca mientras farfullaba algo ininteligible:
Mekhagho en la madfrhe ghe dhos pahió.
Y murió, diario en mano y café con leche a medio terminar.
Con lo bien que habría estado, el desgraciado, cerrando los ojos a toda realidad social, comulgando los domingos, hipotecando su vida para poder tener el coche de moda, la casa de moda y la novia de moda.
Chupando la bota que le pisa el cuello.
Eso le pasa, al muy gilipollas, por leer más de la cuenta.

11 de marzo de 2003

Lo tienen fácil

No hombre no, ya está bien.
Me puede parecer incluso lógico que, en un momento dado, los amigos del poder mientan, omitan verdades, distorsionen los hechos y se bajen los pantalones bailando la
Macarena para conservar su situación privilegiada.
A esos mendas ya los tenemos calados y, a estas alturas, no nos pueden sorprender ya.
Pero que metan a Dios por medio ya me los toca con las dos manos, con guantes de esparto además.
Porque ahora resulta que son los fundamentalistas cristianos, la derecha conservadora cristiana yanki, la que está llamando a la guerra santa a su pueblo.
Con dos cojones y una cruz.
Hasta ahí podíamos llegar, Federico.
Lo de proclamarse «La patria de Dios» pues bueno, aún tiene un pase.
Lo de poner en las monedas «en Dios confiamos» pues vale, también. Total, la gente está en su derecho de creer y a mí me parece bien, aunque la religión organizada no sea
santo de mi devoción.
Pero que se utilicen citas bíblicas para justificar mamoneos petrolíferos, invasiones por la jeta e «intervenciones humanitarias» donde muere hasta el apuntador ya me
parece mearse fuera del tiesto con un chorro demasiado abundante como para ignorarlo.
Porque no me negarán que la frase no tiene su cosa:
» Hacer una guerra justa es un acto de amor cristiano al prójimo. Hay que castigar el mal y premiar el bien. Ha llegado la hora de la violencia. »
Chúpate esa.
El Papa todavía tiene que estar echando espuma por la boca.
No sé a ustedes amigos, pero a uno se le queda cara de imbécil cuando oye cosas así.
Ahora resultará que lo de Vietnam, que llamaron «misión de paz» estuvo bien y fue un acto de amor cristiano; y la masacre que se les lió cuando trataron de parar al pollo
que ellos mismos habían creado en Panamá también fue una «Causa Justa», como tuvieron los huevos de llamar a la operación de marras; la invasión de la Isla de Granada
seguro que también se hizo cantando gloria, gloria, aleluya, tralarí tralarí.
Vamos, que el apoyo de los USA al totalitarismo derechista y a los escuadrones de la muerte en Chile, El Salvador y Guatemala también les parece la hostia de cristiano.
Hay que joderse.
Que no vengan ahora con que Saddam es Satanás y hay que pararlo, porque eso ya nos lo sabemos.
Sí, el tipo es la leche con patatas, pero resulta que sus mayores atrocidades, los verdaderos genocidios, como Dios manda, los cometió cuando era un tío bien mirado por
los yankis, cuando le daban palmaditas en el hombro » qué bien lo estás haciendo en Irán, guapetón.» así que a cerrar el pico tocan, pandilla.
Me parece perfecto que Bush hijo haya sido un fracasado toda su vida, un borracho y todo lo demás.
Me parece perfecto, también, que cuando trató de meterse en negocios petrolíferos se le fuera todo al traste; mala suerte campeón.
Pero que nos venga con la milonga de he encontrado a Dios, que se produzca el «milagro» de su elección como presidente y que ahora, con dos cojones, se ponga a justificar
sus ganas de controlar el petróleo árabe para, de paso, tener a Europa cogida por los mismísimos, con pretextos cristianos de liberación y paz ya me parece ridículo.
Los creyentes están para eso, para creer. No para montar guerras en el nombre de un Dios que, en este caso, les viene grande.
Que la religión se degrade a una forma de política siempre me ha parecido bastante triste, quizá es por eso que mis asuntos con Dios los trato con él directamente.
Pero es que esto ya roza el colmo de la sinvergüenza y la cara dura.
Señores, «La patria de Dios» lleva un siglo dando por el saco.
Una cosa es que se autoproclamen defensores de la libertad y todo ese rollo, en el nombre del Señor, y otra bien diferente es que les creamos.
Durante demasiado tiempo en la historia se han consentido injusticias y masacres cometidas por los Estados Unidos en el nombre de una supuesta paz que, al final, sólo ha
sido próspera para sus intereses políticos y económicos.
Mezclar diferentes pretextos, cada cual más flojo que el anterior, no debería servirles de nada.
Primero la amenaza de las armas, cuando resulta que el más armado y el único que ha demostrado su poder nuclear eres tú, cariño, dos veces y contra objetivos civiles.
Después que es un dictador, sí, lo es. Y tú también; que pregunten en esas islitas del Pacífico donde la gente se dejó la sangre para terminar cayendo a tus pies; que
pregunten en Centroamérica y en Latinoamérica, donde has derrocado cualquier intento serio de democracia y has instaurado dictaduras asesinas.
Ahora vienes con la religión, promoviendo el fanatismo entre los creyentes más radicales, esos que te pusieron en el poder con su voto y con más cosas.
Mezclando fe con asuntos sucios.
Tendría cojones que ahora que la Iglesia lleva su buen tiempecito sin quemar a nadie ni proclamar guerras santas llegárais vosotros, yankis, a joder la marrana con vuestra
demagogia de mercadillo y vuestro imperialismo disfrazado de bondad religiosa.
Por la paz en el mundo dicen, los pollos.
Si de verdad quieren la paz en el mundo lo tienen fácil:
Sólo tienen que quedarse en casa y dejarnos al resto, de una puta vez, tranquilos.
Music: One – U2

6 de febrero de 2003

El patio del colegio

Que cachondos estos coreanos.
Hasta este momento resultaba obvio que al matón de la clase no le plantaba cara ni Dios.
De hecho la asamblea de alumnos estaba allí sólo para decirle que sí a todas sus propuestas.
Algunos de forma un tanto rastrera y rozando la ausencia de vergüenza, como el pollo Aznar.
Pero ahora resulta, fíjate tú, que en medio de la pataleta de la guerra preventiva tan justa y necesaria ( según ellos ) alguien más, aparte de esos del turbante tan malos
y tan diabólicos y tan fanáticos ( y con tanto petróleo ), le ha plantado cara a mi amigo Don «tengo los huevos más grandes que nadie».
Primero mis coleguitas Gabachito y Alemanito le dijeron al chulito de marras que de irse al patio de los del turbante a liarse a hostias así, por el morro, nada de nada.
Automáticamente se les llamó «la Vieja Europa».
Y a mí, personalmente, prefiero que se me considere Vieja Europa que lameculos analfabeto que no es consciente de su historia y de su importancia como nación.
No se puede seguir bailando el agua, señores, a una nación en pañales que está a la cabeza precisamente por ser más cafre que nadie.
Y resulta que ahora, como decía, en medio de todo el asunto a mi amigo Baek se le han hinchado las pelotas, o los kabukis, o lo que demonios tenga debajo del calzón y le
ha dicho al chulo de la clase que o manda a cagar a sus tropas y le deja de pisar el territorio o te voy a dar de hostias, Manolito.
Porque resulta que mi amigo Baek, aparte de rojete, tiene unas armas nucleares que da gusto verlas, oiga.
Con sus centrales y todo, como el matón de marras.
Vamos, que le están jodiendo el monopolio de destrucción masiva al «país soberano», hablando en plata.
Resumiendo:
Que Corea del Norte ha anunciado que no dudará en lanzar un «ataque preventivo» ( jojojo! ) contra fuerzas militares estadounidenses si los de Washington siguen aumentando
su presencia en la península coreana.
Y que, en fin, no se lo van a pensar como les toquen una sola de sus centrales.
Y es que mi amigo Baek también es de armas tomar.
Me da a mí que un día el American Way of Life va a irse a tomar por donde amargan los pepinos; todo por esa manía tan suya de querer eliminar todo lo que no suena al ritmo
de su musiquita.
Musiquita que , además, empieza a hartar un poco.
De hecho la única música que les aguanto a esos mendas es el Jazz.
Vamos a obviar el hecho de que esta gente se hunda barcos para reclamar territorios, se deje bombardear puertos para poder soltar bombas H, mate presidentes por no
querer entrar en guerras estúpidas que ni les van ni les vienen ; obviaremos, también, que esas armas que afirman que Irak tiene se las vendieron ellos para apoyarlos en la
guerra contra Irán y obviaremos, por supuesto, que aún estamos esperando ver las alas, o algún resto de ese avión que supuestamente se estrelló contra el Pentágono.
Aparte de las mamaditas en la Casa Blanca y un largo etc, etc, etc..
Obviaremos todo eso.
Simplemente haremos hincapié en que, cuando hasta los colegas le dicen que no al chulito de la clase, los de enfrente se envalentonan.
Y llega un momento en que tanto dar por sentado que eres el puto rey del mambo se convierte en contraproducente.
Así que ya saben, socios:
Vayan comprando camisetas anti-radiación de Armani porque como a Baek se le hinchen los kabukis, a los del turbante les entre la vena de la Guerra Santa y a «la Vieja
Europa» le de por cubrirse las espaldas y si te he visto no me acuerdo, aquí se nos lía la gorda.
Y nos quedamos más solos que la una.
Por ser el tonto útil.
Y por tener un presidente lameculos.
Amén.
Music: When The World Is Running Down – Sting

5 de febrero de 2003

Una risa, oiga

La clase política me tiene de lo más desconcertado.
Por una parte tenemos a un señor declarando que si se descubre alguna implicación del gobierno en el asunto del petrolero desparramado en nuestras costas lo encubrirá, como buen Español.
Así, con dos cojones, como antes.
Luego uno se entera de que aquel señor ya estaba cuando el cabroncete aquel del «Españoles» y los tiros por la espalda a los poetas y los fusilamientos en las tapias de los cementerios. Ahí es cuando te entran las ganas de quitarle lo de señor, no sea que le venga grande y pesado, al ancianito.
Por otra parte el PP en Europa diciendo que eso de no apuntarse a la guerra -con lo que mola eso de tirar bombas, oye- es una cosa de falsos pacifistas y tal.
Permitiéndose recordar a los ingleses que eso de no votar, al final, a favor del «hola me llamo Estados Unidos y hago lo que quiero con mi dinero ( y el tuyo ) » está muy feo.
A fin de cuentas somos uña y carne con EE.UU.
Hasta tal punto, fíjense, que el amigo Bush sólo tiene que girarse para poder hablar con Aznar.
Dándole tiempo a sacar la lengua del culo, por supuesto.
Dentro de nada y tal y como está el patio, ser pacifista será un insulto.
Es decir, se puede ser pacifista, pero de boquilla.
Nada de pacifistas de esos que tienen voto con peso y pueden impedir una guerra que, en realidad, es más una vendetta personal del que tira de los hilos de la marioneta esa que tienen en la Casa Blanca que otra cosa.
Porque se le ve en los ojitos a Bush que, aparte de conducir borracho, no ha hecho nada emocionante.
Y eso de escribir tu nombre en la historia ( bueno, en eso que ellos llaman historia ) tiene su gracia.
Sobre todo si la escribes con la sangre de otros.
Una risa oiga.
Por otra parte me ha tranquilizado saber que la Iglesia Católica, esa Santa Institución con la que no me meteré por no pelarme los nudillos con el teclado, no considera pecado ver Harry Potter ni El Señor De Los Anillos, ni nada de eso.
Siempre y cuando los pequeños entiendan y puedan diferenciar con claridad el Bien y el Mal.
Y digo yo que, si la idea es esa, habría que apartar a los niños de los televisores a la hora del telediario , no sea que por una de aquellas empiecen a hacer preguntas tontas del tipo:
» Oye papá, pero esa tierra que están reclamando a tiro limpio los de los tanques, ¿ es de ellos o de los tipos de los petarditos atados al pecho ? »
O mejor aún:
» Oye mamá, el señor ese que dice que nada de negociar durante meses, que las hostias vienen y pronto, ya sabes; ese con cara de tener ganas de apretar algún botoncito -preferiblemente rojo-¿ no es hijo del otro señor aquel que mandó y que no terminó de ajustarse las cuentas con el tipo ese que se supone que ahora es el malo, habiéndole quitado primero el puesto a ese otro que iba por ahí tirando torres y del que ya nadie habla? »
O la pera limonera:
«Oye abuelito, ¿ qué le ha pasado al primo valenciano de Pinocho ? Es que ya nunca hablan de él. Sí, el viejecito aquel que se recuperó milagrosamente levantándose de la silla de ruedas nada más pisar su ciudad.
Pinochín o Pinochet o algo así. »
Casi puedo verlo.
De todas formas, aquí no pasa nada.
Un partitido de fútbol, unos CD’s de las popstars, unas horitas extras para poderse comprar otro coche más molón ( y de paso calentar el hueco que llenaría un parado ) y nada; aquí paz, una guerrita preventiva y después, gloria.
Eso sí, con el permiso de la clase política y el clero.
Dios los tenga presentes.
Algún día no muy lejano, a ser posible.
Music: Chanson – Bobby Mcferrin